Prefacio


En 1911, Esme se rompió la pierna cayendo de un árbol que estaba escalando. Su familia vivía en una granja en las afueras de Columbus. El doctor de allí no estaba, y estaba oscuriendo cuando la llevaron a un pequeño hospital en Columbus. Fue tratada por el doctor Cullen. Era su último mes en la ciudad (él aparentaba tener 35 años). Ella nunca olvidó la experiencia.
Esme era la última de sus amigas en casarse (en ese entonces, la gente se casaba antes). Ella estaba pensando en mudarse al oeste para ejercer como profesora, pero su padre no pensaba que fuese recomendable para una mujer el vivir sola en tierras lejanas. El hijo de una familia amiga, un hombre de buenos prospectos, se quería casar con ella, y su padre la presionó a aceptar. A Esme le era indiferente Charles Evenson, pero no se opuso. Se casó con él, y rápidamente comprendió que había sido una mala decisión. La cara pública de Charles era totalmente diferente de su cara privada, abusaba de ella. Sus padres le aconsejaron que fuese una buena mujer y que se mantuviera callada. Cuando él fue enviado a la guerra, fue una buena temporada para ella. Cuando volvió, fue terrible
El embarazo de Esme era su excusa para huir. Ella sabía que ella no iba a permitir que una criatura fuese criada en esa casa. Huyó a casa de una segunda prima en Milwaukee, y entonces se mudó al norte cuando sus padres se enteraron de su paradero. Se hizo pasar fácilmente por una viuda de la guerra. Enseñó en una escuela de un pequeño pueblo llamado Ashland. Cuando su bebé murió (de pulmonía) justo unos días después de haber nacido, ella no tenía nada. Ella no sabía que Carlisle estaba trabajando en un pequeño hospital de Ashland cuando saltó en el acantilado cerca de la ciudad. Carlisle la recordó, por supuesto, la recordó como la feliz chica que era cuando ella tenía dieciséis años. Él no quería que muriese.
Por es fácil imaginar qué pensó ella cuando abrió sus ojos, en todo eso, y vio la cara que no había olvidado en una década.
Seguramente eso facilite el entender cómo se formó tan rápida y fácilmente la relación de Esme y Carlisle. A ella no le importaba haberse convertido en una vampira -no se lo tomó con la calma de Emmett, pero estaba muy contenta de estar con el hombre/vampiro de sus sueños. Siempre tuvo esa aura maternal, y, como la más vieja de los Cullen físicamente, adoptó el papel de madre.

Fin del prefacio